lunes, 28 de septiembre de 2009

SER BACHILLER EN COLOMBIA

En nuestro país muy pocos son los adolecentes que pueden aspirar a una educación secundaria, inclusive, muchos de ellos no llegan ni siquiera a la primaria o a pisar el colegio alguna vez. Esta problemática se da debido a diversos factores, entre los cuales el mayor y más grave problema es la falta de recursos económicos y la falta de concienciación acerca de la importancia de estudiar.
Con la situación actual del país, la falta de buenos gobernantes y de leyes que protejan y aseguren el bienestar de nuestros niños y jóvenes, la educación ya no es de igual calidad ni de mayor exigencia (como se supondría que sería) a lo que antes era. Gracias a ese tipo de formación de mejor calidad existen personas trabajadoras y con ganas de salir adelante, que hoy en día nos cuestionamos ¿ Qué fue lo que hizo que ahora los adolescentes y el “futuro del país” sean tan diferentes a como se esperaba?
Hoy por hoy vemos un fenómeno no muy común pero, que para nosotros cada vez se hace mas frecuente; las aulas, que deberían estar a rebosar de estudiantes, se encuentran totalmente vacías o en su defecto no alcanzan a completar el cupo propuesto por la institución o plantel, pues con el tiempo los docentes del sector público se han visto en la tarea de salir en busca de estudiantes para poder llenarlas como lo requiere la secretaria de educación. ¿Por qué?, al encuestar a las familias y preguntar la razón por la cual los jóvenes no asisten a clase, en su mayoría manifiestan que les da pereza asistir al colegio, que prefieren trabajar desde la temprana edad. Estos son hechos que son fomentados desde el núcleo familiar, los padres de dichos jóvenes, no tienen la destreza de poder hacer que sus hijos caigan en cuenta de que tan importante es la educación para una vida futura. Estos hechos se hacen notar mucho en los estratos bajos, y como consecuencia de esto tenemos bachilleres mal preparados o de características muy diferentes a los anhelados toda una generación en la cual se trabajo duro y sus cimientos y bases educacionales fueron diferentes, forjadas con más trabajos, esfuerzo y dedicación y lo más importante sin tanta mediocridad.

Veamos, de los pocos bachilleres que logran alcanzar sus estudios en secundaria, cada año se gradúa más joven, aún es un adolescente sin objetivos definidos para su vida futura, aunque sí con grandes aspiraciones que van guiadas por intereses puramente individualistas hacia el deseo de desempeñar profesiones que, objetivamente se considera, dan un alto prestigio social y que en el mercado laboral sea una carrera fuertemente cotizada. En otras palabras “Que dé plata.” Hay también que analizar, como nuestro bachiller es un joven al que hasta hace muy poco tiempo no se le permitía tomar decisiones por sí mismo en muchos aspectos personales, familiares y sociales; y en un término de seis meses se le presiona, se le acosa, se le obliga a decidir rápidamente y de manera improvisada todo su futuro profesional.
Ante esta realidad el gobierno debería tomar más enserio el papel de la educación en nuestro país, tomar medidas que aseguren una mejor calidad de la misma para el bien común, le progreso de nuestra nación, hacer del país un mejor lugar en el cual vivir, y dejarle un mejor legado a nuestras futuras generaciones y el bienestar de ésta